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  • Casa de la Fortuna
    Detalle pinturas murales
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    Calzada
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    Mosaicos

Casa de la Fortuna  Casa de la Fortuna

La Casa de la Fortuna te trasladará al ambiente doméstico de la Cartagena romana del siglo I. Recorrerás las diferentes estancias que formaban la vivienda: el comedor donde la familia celebraba los banquetes, la sala de representación en la que el señor de la casa recibía a sus clientes o los dormitorios como parte privada de la casa. Sus objetos de adorno personal, lucernas, vajilla, entre otros, te ayudarán a entender las modas y costumbres de la época.

Al mismo tiempo, podrás admirar la belleza de sus pinturas murales y mosaicos con variados motivos como el cisne - imagen de la casa -, esvásticas, flores o granadas. Todo cargado de un gran simbolismo mitológico.

Entrada general: 2’5€

Entrada reducida: 2€
*Compra on-line, menores de 12 años, estudiantes hasta 25 años, Carné Joven y Carné Joven +, desempleados, pensionistas, jubilados, discapacitados, familia (2 o más adultos + 2 o más menores de 12 años), carné de familia numerosa y grupos a partir de 20 personas. 

Entrada gratuita: 

  • Menores de 3 años.
  • Guías turísticos oficiales.
  • Socios del Club Cartagena Puerto de Culturas (excepto actividades).
*Para beneficiarse de la tarifa reducida o gratuita, los visitantes deben acreditar con documentación válida y en vigor.

  COMPRA ONLINE

Duración estimada: 30 minutos

Horarios de visitas guiadas: 

  • Temporada alta
           11:00, 13:00 y 16:00 horas
 
  • Temporada media
           12:00 y 13:00 horas
 
  • Temporada baja 
           12:00 y 13:00 horas

*Los horarios de visitas guiadas podrán sufrir modificaciones. Consulten en destino.

  Normativa de Visitas Guiadas (PDF - 434,11 KB)

No hay actividades programadas para este museo

Construye la ciudad romana

A través de una maqueta, que construirán los alumnos, éstos se sumergirán de lleno en la antigua Carthago Nova conociendo sus edificios más importantes.

Más Información

 

Accesibilidad

El turismo para todos es uno de los objetivos primordiales de Cartagena Puerto de Culturas. Estamos trabajando para garantizar el acceso al mayor número de visitantes. En la actualidad, la Casa de la Fortuna ofrece a sus visitantes con necesidades especiales las siguientes facilidades:

  • Disponibilidad de salvaescaleras. 
  • Aseo adaptado.
  • Audiovisual con subtítulos (español e inglés) para personas con discapacidad auditiva.
  • Tarifa reducida a aquellas personas con discapacidad, presentando en taquilla la acreditación oficial correspondiente.
  • Acceso permitido con perro guía con la acreditación correspondiente.

Contexto histórico

La concesión del estatuto colonial (54 a.C.) significó el inicio de un intenso proceso de renovación urbana que culminaría en época del emperador Augusto. En este momento de máximo esplendor (s. I a.C. – s. II d.C.), la ciudad de Carthago Nova, que llegó a ocupar la extensión total de la antigua península, fue dotada de una nueva red viaria y de todo tipo de equipamientos: en la mitad occidental proliferaron los edificios públicos, foro, templos, edificios de espectáculos como el teatro; la mitad oriental fue el área residencial con la construcción de viviendas para las familias pudientes.

La arquitectura privada de la colonia romana repitió, aunque con cambios, los modelos itálicos, es decir, insulae, domus y villae. Estos tipos de viviendas se correspondían con el nivel económico de sus moradores. Las insulae, edificios de pequeñas casas en varias alturas y normalmente en régimen de alquiler, estaban habitadas por las clases más desfavorecidas. Por su parte, las familias pudientes vivían en las domus, residencias unifamiliares urbanas de una o dos plantas, o en las villae o casas de campo situadas a las afueras de las ciudades y asociadas a alguna explotación agrícola, pesquera o minera.

Casa de la Fortuna

La construcción de la Casa de la Fortuna se enmarcaría dentro del impulso urbanístico realizado en época de Augusto a finales del siglo I a.C. En la siguiente centuria fue reformada tanto en sus decoraciones como en su estructura, produciéndose el abandono a raíz de la crisis que vive la ciudad en el siglo II d.C.

La vivienda se situaba en una zona residencial y céntrica de la Carthago Nova ocupando una extensión superior a los 200 m². Se trata de una domus perteneciente a una familia adinerada, posiblemente comerciantes o libertos enriquecidos. La casa tenía dos accesos, una puerta principal o iaunus, y otra posterior o posticum. Se organizaba entorno a un atrio techado cuya función era de espacio de recepción y distribuidor; su decoración consistía en mosaicos con rombos y esvásticas, y pinturas parietales. Esta misma decoración ha sido hallada en otras estancias: el triclinium o comedor con decoración mural basada en guirnaldas y plumas de pavo real que encerraban retratos de personajes y el tablinum o sala de representación. En esta habitación se han podido recuperar los ricos programas decorativos formados por paneles rojos e interpaneles en negro, decorados con candelabros sobre los que se posan pequeños pájaros, cisnes con las alas desplegadas y personajes masculinos desnudos interpretados como sátiros. Estos elementos simbólicos iban relacionados con una función propagandística del estatus social de su propietario, cuyo significado podría aludir a divinidades o ser simples motivos decorativos. Al tablinum se abría un pequeño espacio interpretado como un lararium donde colocar pequeños altares para el culto doméstico. Los dormitorios eran de pequeñas dimensiones y tenían menos decoración al ser la parte privada de las viviendas. La casa también pudo tener un hortus o jardín en la parte trasera. En esta zona se localizaba la puerta de servicio abierta a un pasillo donde se halló la inscripción que ha dado el nombre al yacimiento, “Fortuna Propitia”, es decir, que la fortuna sea propicia. Este saludo de bienvenida se hallaba dispuesto para ser leído por las personas que accedieran a través de la puerta trasera. A un lado del pasillo existía una estancia que, por su nivel de alteración, es difícil concretar su función siendo quizás una zona de servicio, cocina, letrinas o almacén. Fuera de la casa se encontraban dos espacios, una taberna o tienda, y un área de servicio o posible cocina, espacio este último que solía ir independiente de la vivienda y con acceso propio.

La domus estaba delimitada por dos cardus o calles con dirección norte-sur desde las que se accedería a la vivienda. Las calzadas se conservan algo deterioradas y con ausencia de materiales. Este hecho podría explicarse en base a dos teorías: la primera haría referencia a la ley Lex Iulia Municipalis por la que los propietarios de las casas eran los que costeaban la construcción de la calle y quizás arrancaran los materiales para su reutilización en otras edificaciones; la segunda teoría relacionaría este abandono con el declive social y económico de la ciudad a finales del siglo II d.C. cuando este sector fue utilizado como cantera. En la calle a la que se abría la puerta principal aún se puede contemplar el sistema de alcantarillado con los restos de un ánfora reutilizada como conducción de agua.

Para ayudar a crear una idea de cómo eran las costumbres y la cultura de la época se exponen algunas de las piezas encontradas en las excavaciones como la vajilla, monedas, objetos de adorno personal, lucernas y pesas.

Puesta en valor

El hallazgo de la Domus de la Fortuna se hizo en dos fases. La primera fase tuvo lugar en 1971 cuando unas excavaciones dieron como resultado el descubrimiento de una calzada y los restos de dos viviendas romanas. En la década de los 90 se llevó a cabo la excavación del solar colindante. Estos trabajos permitieron excavar la planta completa de la casa, los mosaicos y pinturas que la adornaron y un nuevo tramo de calzada. La primera intervención fue dirigida por Pedro San Martín, siendo la segunda realizada por Miguel Martín, Diego Ortiz y Mariona Portí.

Los restos descubiertos en 1971 y en 2000 se unieron y musealizaron por Cartagena Puerto de Culturas en el año 2004. Estas obras buscaron la continuidad entre los dos yacimientos siguiendo los mismos criterios y estableciendo restituciones volumétricas que minimizasen la presencia de las estructuras contemporáneas. El proyecto fue diseñado por los arquitectos Nicolás Maruri, Atxu Amann y Andrés Cánovas.

El recorrido museístico:

  • Las calzadas. Una muestra de cómo eran los ejes viarios en las ciudades romanas. En la calzada mejor conservada se aprecia el sistema de alcantarillado con los restos de un ánfora reutilizada como conducción de agua.
  • La casa. Recorrido por las distintas estancias que conformarían la domus.
  • Las vitrinas. Se exponen los materiales más representativos de todos los hallados en las excavaciones, entre los que destacan: la vajilla de la casa, lucernas, objetos de adorno personal, pesas de telares o la escultura de la herma que sería el elemento decorativo de una mesa.
Bibliografía
 
  • Soler Huertas, B. (2000). “Arquitectura doméstica en Carthago Nova. La domus de la Fortuna y su conjunto arqueológico”. AnMurcia 16, págs. 53-85.
  • Fernández Díaz, A. (2008). La pintura mural romana de Carthago Nova. Tesis doctoral.
  • Fernández Díaz, A. y Quevedo Sánchez, A. (2007-2008). “La configuración de la arquitectura doméstica en Carthago Nova desde época tardo-republicana hasta los inicios del bajoimperio”. AnMurcia 23-24, págs. 273-309.
  • VV.AA. (2009). La casa romana en Carthago Nova. Arquitectura privada y programas decorativos. Editorial Tabularium.
  • VV.AA. (2012). Cartagena Puerto de Culturas. Convirtiendo el pasado en futuro.
  • Quevedo Sánchez, A. (2013). “La domus de la Fortuna”. Contextos cerámicos y transformaciones urbanas en Carthago Nova: de Marco Aurelio a Diocleciano, págs. 252-282. Tesis doctoral.



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